domingo, agosto 23, 2009

Para quien le interese...

Va este link. Difundir ciertos libros es importante...

http://www.letralia.com/216/ensayo01.htm

viernes, agosto 14, 2009

Respuesta al comunicado de la directora de la facultad de Filosofía y Letras

Hemos recibido un comunicado de la directora de la Facultad de Filosofía y Letras que, asumo, es un intento por salir al paso ante lo que está sucediendo en este centro de estudios, particularmente referido a macetas y piedras que “adornan” lo que antes eran jardines de la Biblioteca Central.

El comunicado parece salido de las viejas prácticas políticas de “eche la bolita” para que el conflicto no le estalle en las manos. Ahora resulta que la decisión de harta maceta y harta piedra (“obsoleta” escribieron algunos alumnos indignados, lo cual, demuestra, una vez más, que algo anda mal en la universidad, pues llegar a pensar en “piedras obsoletas” es una abstracción a cuyos linderos difícilmente algún filósofo mexicano podrá llegar nunca), correspondió ni más ni menos que a la Dirección General de Patrimonio Universitario.

A juzgar por lo que da sustento al comunicado de la directora, aquella dirección tomó la decisión sin consultar a la flamante administración de nuestra facultad ni, evidentemente, a la comunidad que resultó directamente afectada por esa decisión. Lo cual no deja de ser ofensivo después de haber convenido en que nuestra comunidad actuó con inteligencia y prudencia ante los sucesos que desencadenaron esta transformación (el asesinato de un individuo en el jardín de la Biblioteca Central), y en virtud de ello, haber recibido felicitaciones y reconocimiento por parte de las autoridades, como consta en un comunicado del Consejo Técnico de la facultad de Filosofía y Letras.

Pero además de ofensivo, hiere la inteligencia de la comunidad. Sólo hay dos explicaciones al fundamento del comunicado de la directora. La primera: a la administración universitaria central le tiene sin cuidado la facultad de Filosofía y Letras, por lo que sin el menor miramiento toma decisiones arbitrarias que le afectan. Lo cual, de ser así, sería indicativo del lugar que a las humanidades otorgan el rector y sus funcionarios. Es de suponer entonces lo que nos espera con los recortes presupuestales que se vienen durante los próximos años debido a la crisis nacional.

Por supuesto, esta explicación adolece de un error fundamental: todos saben que la elección de la actual directora no fue hecha sin la consideración de esa misma administración central. Es más, las especulaciones más consistentes indican que la mano que “hizo magia” para su designación está estrechamente vinculada con esa administración central y con el poder de la universidad. Por lo tanto, cuesta trabajo creer que la decisión piedras-macetas fue hecha sin la consideración de esa mano y de la directora de la facultad de Filosofía y Letras.

La segunda explicación parte de la objeción hecha a la primera. La decisión de la Dirección General de Patrimonio Universitario, que sin lugar a dudas debió ser sancionada por el rector de la UNAM, se hizo consultando a la directora del centro afectado. Pudo ser que se le haya presentado como “decisión tomada”, pero eso no le exime de la responsabilidad ante su propia comunidad. Ni la exime ni justifica que proceda de la misma forma: presentándole todo como hechos consumados. Por eso su comunicado es fingido: pretende hacernos creer que ella nada tuvo que ver con los “nuevos aires” que circundan a la facultad, y que por una extraña razón tienen una correspondencia precisa con la remodelación y reubicación de baños y con las nuevas órdenes de sólo aceptar en clase a un alumno por banca, como si el número de alumnos, y lo que es más importante, sus intereses legítimos, permitieran a los profesores desentenderse por completo de ellos; como si el profesor fuera un simple administrador de bancas.

Lo que se desea en una facultad como la nuestra es precisamente una administración que sepa defender y proyectar a su comunidad ante el “fuego amigo” y el “fuego enemigo”. No necesitamos que se ponga a nuestras “órdenes” para “recibir” y “cuando sea el caso transmitir a las instancias correspondientes” quejas y dudas. No necesitamos una ventanilla de recepción burocrática, requerimos universitarios que sepan trabajar con universitarios para conseguir lo que nuestra facultad requiere a gritos: nuevas y mejores instalaciones; reivindicación del espíritu universitario,es decir, de la comunidad; confianza en la libertad, y promoción de la crítica como instrumento fundamental de la discrepancia que, según nos dijo hace mucho tiempo un rector digno de tal nombre, es la esencia de la universidad.

Ojalá que la presente administración encuentre el camino para ser lo que se necesita y no una burocracia que intenta "pasar la bolita" a quien sea, convirtiéndose en ventanilla de gestión.

lunes, agosto 10, 2009

Ideas pétreas

Llegar a la facultad de Filosofía y Letras provoca desconsuelo más que enojo. Tanta piedra, tanta maceta, tanto árbol en potencia, revela claramente el fin radical de lo que alguna vez fue la facultad de filosofía y letras: el espacio para la reflexión y la palabra.

Quien vivió esa facultad sabe que para reflexionar y hablar siempre se necesita al otro, a ese que con uno forma comunidad. Pero al parecer, las ideas pétreas de la presente administración van exactamente en sentido contrario de lo que alguna vez fue evidente: desean petrificar la reflexión y la palabra, encerrándola por decreto en salones a los que, además, se les ve como amenaza, pues ahora, precisamente ahora, son cuna de enfermedad e inseguridad. El miedo como recurso para "convivir" con el otro.

Y es que tener tanta gente junta no es bueno, como ya lo sabían los frailes franciscanos del siglo XVI que venían a redimir la espada. Ahora, al profesor se le exige que amortigüe la espada de la más acusada falta de talento que hoy impera, se le pide que con palabra piadosa vuelva aceptable y vivible las pétreas ideas de una administración que muy rápido quedó en evidencia: parece extensión de una política nacional que no acierta otra cosa que exaltar el temor y la renuncia a la comunidad porque el Mal siempre acecha.

viernes, julio 24, 2009

Como en Honduras...

No, no estoy seguro. Pienso, para decirlo llanamente, que el Capital busca su reproducción incesante en las condiciones que le sean propicias. Para el caso de México, del que se dice vive una crisis tremenda y sin precedentes, el Capital parece andar bastante bien: los ricos se hacen más ricos o cuando menos no ven mermados sus ingresos, y los pobres, que se sabe son fuerza de trabajo, aumentan de modo considerable. Lo propio del capitalismo es precisamente la concentración de la riqueza y la desigualdad. Argüir que el incremento de esta última es un signo irrecusable del fracaso del capitalismo me parece un tanto ingenuo. En realidad, es la evidencia más palmaria de su éxito.

El punto, pienso, es cómo se organiza el Capital para maximizar sus beneficios en este país. En tiempos recientes optó por la política, convirtiendo en presidente, senadores y diputados, a individuos dispuestos a allanarle el camino. Fue el mentado giro neoliberal. Luego, vino el “proceso democrático nacional”, que acorde con las expectativas, habría de permitir la llegada al poder de individuos convencidos del neoliberalismo, legitimados por los “votos democráticos”. Estos individuos debían de allanar aún más el camino para el Capital.

Debían, señalo, porque no pudieron hacerlo. Las reformas estructurales necesarias exigidas por el Capital encontraron resistencias sociales y políticas de envergadura. Aunado a ello, sucedió lo inesperado: los individuos escogidos para que desde el poder las llevaran a cabo demostraron una ineptitud, ésta sí sin precedentes, provocando una seria crisis de legitimidad del régimen construido desde 1982.

Hoy el Capital no tiene demasiadas dudas: puede regresar al compromiso con el Estado y desandar el camino andado en lo que recupera la iniciativa para imponerse por completo, o por el contrario, seguir la ruta trazada exigiendo lo que sea necesario para desbrozar el camino.

La decisión de combatir al narcotráfico por parte de Felipe Calderón pudo haber tenido como origen superficial, en efecto, el intento de ganar legitimidad ante el resultado electoral del 2006. Sin embargo, el evidente fracaso de esta medida (por más que aumentan arrestos y decomisos no se ve cómo esto pueda afectar al narcotráfico en sí), y los recientes acontecimientos en Honduras, me parece iluminan con claridad la razón profunda de lo hecho por Calderón: sacar al Ejército a las calles y otorgarle atribuciones extraordinarias como indica el periódico La Jornada el día de hoy, tiene por objeto hacer visible lo que el Capital quiere y necesita; esto es, un medio eficiente de imposición que a la par que intimide garantice las reformas estructurales que se necesitan para su expansión. Se trata de hacernos ver que ante la ineptitud, por un lado, y las resistencias por el otro, queda el camino hondureño.

En Honduras está claro que el Capital no duda por dónde ir: ante el panorama cierto jurídicamente consolidado en una Constitución que garantiza la permanencia de un grupo de familias poderosas a su servicio, practica un golpe de estado “civilizado” con el argumento de pretender (ni siquiera intentar) modificar su escenario ideal. Al presidente depuesto, que por cierto, llegó al poder con la venia de aquellas familias, se le acusa de acercarse peligrosamente a regímenes que afectan los pilares de la “vida hondureña”, es decir, la propiedad privada y la reproducción incesante del Capital, con su estela de desigualdad como signo de éxito.

Así las cosas, el Ejército en las calles mexicanas cumple la función de advertencia en el doble sentido de la palabra: avisar con amenaza, por un lado, y por el otro, hacernos fijar la atención en el poderío militar mexicano frente al que ni siquiera los malos del narcotráfico pueden, y que cuenta con la venia y simpatía de Estados Unidos.

Es en esto en lo que hay que fijarse.

domingo, julio 19, 2009

De tierra y cardinal

–De tierra eres, y además, cardinal –dijo la maga, después haberme echado las cartas y visto con detenimiento las palmas de mis manos–. No eres de los que sueñan –continuó tras breve pausa–, pero sí de los que caminan. Sabes claramente cuál es tu punto de partida y el de llegada. Por eso te da igual si caminas en línea recta o curva –concluyó.

Yo guardé silencio. Me dieron ganas de decirle que estaba equivocada. Y es que no lo supo, pero allí estás tú, que eres de agua. Eres esa fuente permanente en la que yo me vuelvo barro. En ti toda certeza terrestre se inunda, se ahoga; y es que sueles ser lluvia, otras huracán, las más de las veces ciclón. En ti y dentro de ti no hay referencia cardinal que valga, de la cual pueda asirme; en ti y dentro de ti floto, diluyéndome un poco más cada vez para renacer con la figura que tú imaginas, que me otorgas. Una figura que de momento no deja de mi otra cosa que un suspiro y una ligera añoranza de aquel ser de tierra y cardinal que fallidamente describió la bruja por unas cuantas monedas.

lunes, julio 13, 2009

Como caballo de carreta...

Después del 5 de julio numerosas y sesudas reflexiones se han hecho sobre las elecciones de ese día. Así mismo, los partidos políticos han hecho mea culpa o festinado los resultados. Unos “ya se vieron” en Los Pinos, otros ya se ven más lejos que antes de la casona del poder.

Las valoraciones hechas básicamente son cuatro: los ganadores son el PRI y el voto anulado; los grandes perdedores son tanto el PAN como el PRD; el consuelo: pese a todo el PAN se mantiene (la debacle pudo ser mayor); y por último: el voto anulado creció considerablemente, lo que constituye un “llamado de atención”. Con respecto a esto último destaca la interpretación de Alejandra Barrales que lo atribuye a un hartazgo de la ciudadanía con respecto al clima y discurso de confrontación, protagonizado sobre todo por el PAN (se sabe que la inteligencia de la susodicha es equiparable a su belleza, que como es de conocimiento general es superlativa; considérese sus muy tibias campañas electorales, sus licencias “oportunas”, sus mejores capacidades para ser fotografiada).

En lo personal me desconcierta la aparición de “nuevos actores” políticos. Al parecer el “llamado de atención” se convertirá en la puerta de entrada para “ciudadanos hartos” como Martí y Wallace. También será la puerta de entrada para nuevas organizaciones que reclamarán una reforma “verdaderamente democrática”, como los que se organizaron en torno a la anulación del voto. Ahora las consignas políticas se llenarán la boca de ciudadanía, arrepentimiento y no sé cuánta cosa más (basta con ver al tal Calderón, al PAN y al PRD). De hecho ya lo están haciendo. Tanta premura tiene límite: 2012.

¿Pero de algo servirá todo esto? Me parece que no. Como lo dice Arnaldo Córdova: ganaron los mismos de siempre. Con nuevo rostro, para 2012, ganarán los mismos de siempre. Y es que a los ciudadanos nos pasa como a los caballos de carreta: traemos bloqueados los ojos para ver solamente el camino que el conductor de carreta quiere...

jueves, julio 02, 2009

Por fin...

Por fin el silencio. Los escarceos electorales llegan a su fin. La radio, la televisión, los cines, regresan a su calma habitual. Ya no hay que escuchar a los candidatos, a los actores de telenovelas exitosas, a los que musicalmente nos dicen que son los buenos, a la directora de anuncios del sol amarillo.

Muchas cosas han pasado: el voto en blanco ya se convirtió en movimiento, dicen. La agenda propuesta abunda en temas que habrán de beneficiar a la democracia nacional. Al menos eso afirman. Las encuestas anuncian un incierto porcentaje de votos anulados y hoy un periódico de circulación nacional dice que los indecisos crecen. No-me-lo-puedo-creer.

Yo sigo pensando en la anulación de mi voto. No comparto las expectativas de encuestas ni asambleas ni agendas. Salirse de la lógica partidaria es la única opción que hoy parece relevante. Lo demás es, otra vez, jugar el juego de la fe. Fe cívica evidentemente; pero al fin y al cabo fe. No soy creyente. Ni tampoco me cobijo en las sesudas palabras de Zaid que mañosamente habla de una violencia asesina cuando no se juega el juego cívico y harto democrático de este país.

El silencio nocturno me arrulla. Pienso en ya no tener que escuchar, contra mi voluntad, tanto ir y venir de postulantes a la burocracia política. Miro el cielo. Pronto otras voces que no serán del silencio retumbarán en lo más íntimo de nosotros. Y entonces...

domingo, junio 28, 2009

Católico...

No, no soy católico ni cristiano. Repito lo que digo a menudo: si Dios existe, convencido estoy de que la única prueba que nos puso son sus creyentes aglutinados en iglesias diversas. Eso sí es un castigo. No me imagino otro modo de expiar alguna culpa originaria que convivir con ellos.

Leer la Biblia no hace daño a nadie. Es una compilación de escritos como lo es cualquier otra compilación. La única diferencia es que ahora he releído algunos pasajes de la mano de Harold Bloom. Un experimento que vale la pena realizar y que en modo alguno va en detrimento de la inteligencia; al contrario.

jueves, junio 25, 2009

Vida

Eres don que mengua, como dice en algún lugar en la Biblia. Creo así mismo lo que otro sabio escribió en los linderos de la muerte: de este don lo único que podemos dejar como herencia es el regocijo que no vive de "atrapar vientos" (escribe otro más en aquel libro sagrado).

miércoles, junio 17, 2009

Mis razones 4

Leo los dimes y diretes sobre el voto en blanco. Llego a una conclusión obvia: se puede actuar de la misma manera pero por razones distintas. Un empresario utiliza el voto en blanco como reverso de un cheque en blanco: como si los “compromisos” ante notario fueran razón suficiente para que un político cumpla. “Fírmenle y yo voto”.

Un intelectual habla del voto en blanco para “deslegitimar” al sistema. Como si el sistema tuviera ahora gran legitimidad. Como si de lo que se tratara fuera quitársela porque de una u otra forma la posee. En verdad se trata de lo contrario: porque no la tiene es que se puede votar en blanco. “Entre más palabras imprecisas use en mejor posición me encuentro ante la opinión pública para abanderar este movimiento cívico”.

Yo creo otra cosa: ya estoy cansado de tener que padecer la crisis superlativa en que se halla este país. Y creo sinceramente que gran parte de esta crisis se la debemos a la burocracia política, cuyos desatinos son en verdad inclasificables (basta con ver las muy ingeniosas propuestas de AMLO para Iztapalapa). Así que en vez de padecerla pienso que debemos asumirla: que la crisis también corra por nuestra cuenta. El voto en blanco que yo concibo es éste y no el que surge del amago o del cándido mundo al revés.

lunes, junio 15, 2009

Vida hecha de despedidas

“Ya no sé de cuántas despedidas está hecha mi vida”, me dijo al despedirse. Ese fardo invisible que se le subía a la espalda me dio una idea aproximada. Mi memoria retiene su silueta; una cuyo cansancio parecía venir de lejos. Me dieron ganas de decirle que por cada despedida hay, siempre, un encuentro. Pero esa triste sombra que a sus pies yacía hizo que desistiera. Tal vez, pensé, esta despedida sea la única que ya no permite otra más. Nos dimos la espalda. Yo caminé con cierta prisa, pues aún tengo la posibilidad de los encuentros, y de las despedidas, por supuesto. Nunca más supe de aquella vida hecha de despedidas.

martes, junio 09, 2009

Mis razones 3

Miren: la sola idea que afecta encuestas ya obliga a que políticos tan patéticos como Dulce María Sauri ahora se sumen al voto en blanco. Miren: la idea misma de anular el voto convoca a burocracia política, intelectuales e instituciones a debatir. Hay que ver lo que puede suceder si en efecto el voto nulo es mayoritario. ¿No da ternura la actitud de quienes nos exigen-suplican votar?

sábado, junio 06, 2009

Mis razones 2

Respondo a ciertos correos electrónicos recibidos con respecto a mi entrada anterior.

Creo necesario distinguir entre escenarios ideales y reales. Comienzo por los segundos. Tradicionalmente la afluencia de votantes en elecciones intermedias es menor a aquellas en las que se elige al presidente de la república. No puedo dejar de pensar que este hecho revela con claridad el “alma” presidencialista de un amplio sector de mexicanos. No veo por qué el comportamiento de esta próxima elección vaya a modificarse.

En virtud de lo anterior es cierto lo que se afirma: el voto duro de cada partido es lo que se expresa en las elecciones intermedias. De lo que no estoy seguro es que el del PRI siga siendo mayoritario. Me da la impresión que todos los partidos han perdido puntos antaño considerados “seguros”.

Teniendo en cuenta ambos factores lo que parece probable es que el abstencionismo sea, como siempre en elecciones intermedias, mayoritario. Así que, hasta hoy, al parecer, es el voto duro el que define el proceso electoral intermedio. En otras palabras: prácticamente desde siempre ha sido este voto el que ha decidido la composición de la cámara de diputados. Que suceda así en julio no sería, entonces, novedad alguna.

Pienso, por otra parte, que esto del “voto activo nulo” o el “voto en blanco” será francamente minoritario con respecto al universo de los que realmente voten. Precisamente porque quienes ejercen el voto son las bases de los partidos. Lo extraordinario en verdad sería que la gente fuera a las urnas para anular su voto y que fuera mucho mayor que el de las bases de todos los partidos en conjunto. O si se prefiere que las bases también anularan su voto.

Este escenario idílico significaría fundamentalmente la pérdida de legitimidad del régimen mexicano. Lo cual no quiere decir que las elecciones pudiesen ser anuladas. Justamente porque no está previsto en la ley, esto no es posible ni probable. Pero precisamente por eso nos encontraríamos ante una situación inédita que reclamaría soluciones pertinentes y plantearía, en más de un sentido, un problema de dimensiones enormes a la burocracia política que demandaría solución inmediata y viable. En pocas palabras sería una conmoción que no podría, aunque se quisiera, ignorarse.

Pero más allá de eso, en este escenario idílico, los ciudadanos ganarían una confianza de la que hasta ahora carecen: comprobarían las posibilidades reales de la acción conjunta fuera de los marcos establecidos por los partidos políticos. Esta experiencia sería en sí misma revolucionaria. Sería la aparición clara, contundente y coordinada del ciudadano que hasta ahora vive atomizado y temeroso entre la violencia y la crisis. Sería un gesto saludable para quien siempre se pregunta qué hacer ante “el poder”.

Sin embargo, nada de esto será real. Algunos anularemos el voto y seremos señalados como los “ingenuos”, los “locos”, los “irresponsables”, seremos la burla y los protagonistas de cualquier cantidad de caricaturas que destaquen nuestra “ineptitud” y “complicidad” con la derecha o el PRI. Seremos objeto de “reclamos” y desdén, y seguramente se nos verá como niños necios y berrinchudos. Es más, se nos verá peor que a los que se abstengan de votar, y los “mexicanos concientes” comprometidos serán las bases de los partidos políticos. Ni modo, en mi caso, no será la primera ni la última vez. Aunque en la mayoría de los casos pueda decir “se los dije”.

De nuevo: que cada quien haga lo que le venga en gana.

jueves, junio 04, 2009

Mis razones

Los lectores de este blog saben que antes de que el “voto nulo activo” se convirtiera en moda de organizaciones civiles, comentaristas y algunos intelectuales, un servidor hizo referencia a ello hace poco más de tres meses (20 de febrero, entrada “Manifiesto inútil”). No pretendo atribuirme la paternidad de semejante idea. Los que hoy lo proponen y lo que escribí en ese entonces no es otra cosa que el “manifiesto” de lo que entonces llamé un “malestar” generalizado. No hay que ser muy sagaz para percibirlo.

Hoy la situación es distinta a aquel febrero. Públicamente se esparce la idea del “voto nulo activo” como un mecanismo de protesta contra la “clase política”. Ha llegado tan lejos que el mismo IFE piensa realizar un debate al respecto. Organizaciones políticas, sociales y ciudadanos habrán de ser convocados para argumentar sobre los riesgos y alcances de ese tipo de voto. Por supuesto, la invitación no llegará por estos lares. Tampoco la solicito porque lejos de mí está el convencer a quien sea de algo. Hace mucho tiempo perdí la convicción de la militancia, y junto con ello, el encanto necesario para andar convenciendo a la gente o a mis cercanos de las “propuestas” que tengo. A lo sumo utilizo este espacio para ejercer la escritura y fijar opiniones personales. Procedo a hacerlo con respecto a este tema.

Una muy propalada versión de la democracia supone el hecho de elegir a los representantes de los poderes ejecutivo y legislativo. Elegir implica, evidentemente, decidir entre las “ofertas” de los institutos políticos que aspiran a dirigir los destinos de nuestro país. Utilizo deliberadamente la palabra “oferta” porque eso es lo que hacen los partidos políticos y ese es el concepto que el IFE utiliza de manera recurrente al hablar de los procesos electorales. Entonces elegir es decidir entre las varias “ofertas” que nos hacen los partidos políticos a través de sus candidatos.

Hasta aquí todo es claro y sencillo. Empero, hay un par de problemas que resulta pertinente destacar. En primer lugar, las “ofertas” refieren necesariamente a una pluralidad que debe hacerlas diferentes. La decisión se ejerce sobre opciones: sin éstas la decisión carece de sentido. En segundo lugar, la decisión entre “ofertas” diferentes no implica necesariamente que uno ha de decidir entre ellas. Bien puede suceder que ninguna de las “ofertas” satisfaga a quien ha de decidir: la decisión puede mantenerse en vilo hasta que aparezca una “oferta” que en verdad satisfaga las expectativas de quien toma la decisión. Estamos impelidos a decidir, pero no a decidir necesariamente entre las “ofertas” que el mercado impone.

Así pues, el negarse a decidir entre las “ofertas” electorales tiene un doble fundamento: por un lado, las “ofertas” electorales de los partidos políticos no son en verdad diferentes las unas de las otras. Entre lo igual no hay nada que decidir. Por ello, y este es el segundo fundamento, abstenerse de decidir entre tanta igualdad resulta tan legítimo como quien encuentra en la diferencia de colores el atractivo necesario para optar por alguna de las “ofertas” del mercado electoral. En pocas palabras: me abstengo de decidir entre las “ofertas” electorales existentes, pero ejerzo mi decisión de rechazar tales “ofertas” por iguales. Esto es precisamente lo que quiero manifestar con la anulación del voto. No es que no me interese votar (si así fuera me abstendría de hacerlo), lo que no me interesa en absoluto es la similitud de propuestas de los partidos políticos, porque no satisfacen mis expectativas políticas.

Al parecer este tipo de decisiones está generando alarma tanto en los partidos políticos como en el IFE. Tienen razón en alarmarse los que en última instancia conforman una suerte de “burocracia política”. Una masiva anulación del voto podría en cuestión su “status quo”, y les quitaría el velo de santidad y necesidad con que se disfrazan. Les obligaría, de alguna manera, a tener que diferenciarse y cambiar las reglas del juego de las “ofertas” políticas. Esto en el mejor de los casos que, a juzgar por lo que se ve, se revela como imposible. Pero hay quien, como Porfirio Muñoz Ledo, a quien le tengo una simpatía enorme, advierte que proceder de ese modo sería colocar al país del lado del fascismo o al borde de la rebelión social. Lo primero me parece que ya impera en el país, y ha sido precisamente con el voto (particularmente con el “voto útil” al que él mismo convocó en el 2000) como se instaló en el gobierno de la república y en las conciencias de muchos mexicanos. Lo segundo me parece, incluso, necesario. Ya basta de este “procedimiento” de consensos, de “negociaciones” que no llevan a ningún otro lado que plantearnos la disyuntiva de decidir entre lo igual. ¿Por qué tanto miedo a la rebelión social? ¿No es así como se alcanzan algunas cosas en la vida? ¿Es que Zapata debió sentarse con Porfirio para decirle: “sentémonos a negociar entre la riqueza de tu aristocracia y la pobreza de mis campesinos”? ¿Cómo le hacemos? ¿Será que el pordiosero de la esquina se puede sentar apaciblemente en Sanborn’s para hablar con Carlos Slim sobre la necesaria redistribución de la riqueza mientras se ve obligado a pagar la cuenta del agua “simple” que se tomó?

Como todas las ofertas electorales que veo, con sus personajes tan “conocidos” como Laura Esquivel, como Fausto Zapata, como Ana Gabriela Guevara, como Guadalupe Loaeza, parecen buscar el pacto pacífico que le permita a la burocracia política prolongar su existencia a costa de esos pordioseros, me niego a elegir entre las actuales “ofertas” electorales. Prefiero que se escuche la voz silenciosa del voto nulo antes que la voz de la rebelión social, a ejercer el voto resignado que se decide por colores y “cuatitudes” antes que por contenidos. Por eso ejerceré mi "voto nulo activo". Que cada quien haga lo que le venga en gana.

viernes, mayo 29, 2009

Eres tú, mujer

Ayer, mientras estabas allí, como presencia omnímoda, escuchando lo que de ti decían, quise preguntarte si todo eso es cierto. Tan excepcional fuiste, eres, que el decir de los demás son tropiezos que se lían con tu sombra. Al menos eso parece. Pero tal vez no fuiste como dicen. Tu rostro fantasmagórico me miró con una sonrisa benévola. Tu hábito me distrajo. Ya no pude seguir con atención el decir de quien opinaba sobre ti o intentaba revivirte. ¿Cuántas mujeres excepcionales hay? ¿Me lo podrías decir? “No hay manos ni mirada que logren contar”, respondes, escurriendo tu voz por los recovecos barrocos dorados del tablero que te invoca. “Pero hay, en cambio, descripciones de las muchas, incontables que son”, continuas…

Mujer Magma.
En su interior ebulle un río de lava. Guarda un líquido que consume, un “fuego” que funde todo lo que toca. Devasta y no deja gran cosa en pie. Así es la mujer magma: un encuentro con ella es devastador. Al paso del tiempo, el desolado paisaje que deja se torna hulla indeleble: todo se vuelve tan pétreo que cualquier vida que allí renace se celebra como nuevo origen de vida.

Mujer Hielo.
De superficie resbaladiza, es mujer de transición. No es témpano ni nieve. Arroba con su espectáculo. Parece hálito de Dios que por un momento se posa en la tierra. Se aprecia mejor de lejos, porque en ella nada puede erigirse. Es mujer de soledades y bellezas. Imprescindible pero imposible. Ella no sabe de eternidades; es de momentos.

Mujer Aire.
Es invisible. Se le conoce siempre de manera indirecta: por aquello que mueve, por esa caricia subrepticia que en medio de la nada sobrecoge. De ella son las caricias sublimes, las que todo poeta intenta sutilmente evocar con palabras, rimas y ritmos. La mujer aire no es huracán. Ella no mata, pero su ausencia no deja vivir.

Mujer Tierra
Firme y llena de vida. Con ella puede hacerse barro para esculpir paisajes memorables: montañas, llanos, vida. De este tipo fue Eva. Como ella, la mujer tierra es maga: se da para ser esculpida pero es ella la que nos esculpe a todos.

Imagino que podríamos seguir siglos en estas descripciones. Pero rematas, en medio de tronador aplauso: “Es inútil. Todas somos todo”.

martes, mayo 26, 2009

Yo voto por el PARDI (Partido de la Acción Revolucionaria Democrática Institucionalizada)

Yo voto por el orden aunque ello signifique el sacrificio de mi libertad.
Yo voto por acciones concretas, como el desempleo y la violencia.
Yo voto porque la droga no llegue a nuestros hijos (no importa que no tenga), pero sí la imbecilidad y el autoritarismo.
Yo voto por esos que sí saben como hacerlo, pues tuvieron décadas para demostrar los alcances y el refinamiento del autoritarismo y la corrupción.
Yo voto por esos que al ser desacreditados hacen declaraciones flamígeras y claman perdón al empresariado y los vecinos del norte.
Yo voto porque siempre haya presidentes “singularísimos” que al paso del tiempo acusan tan rápido como olvidan, condenan como ensalzan.
Yo voto por presidentes que hacen de su supina ignorancia un atuendo de lujo y bandera del mexicano promedio deseable.
Yo voto porque a los pobres se les dé, al menos, la oportunidad de broncearse en albercas ficticias.
Yo voto porque todo ha de ser gratuito como compensación de la “necesidad” de la pobreza. Yo voto por ese espíritu caritativo tan tierno del que hacen gala devotos laicos.
Yo voto por políticos que son locutores que son actores que son luchadores que son imagen que rematan sus discursos con un “así sí”.
Yo voto por izquierdas que son derechas que son centro que se visten de tricolor.
Yo voto, sí, por un país de “a maravillas”, dependiendo la luz blanquiazul, tricolor o amarilla que se use.
Por eso, yo voto por el PARDI

sábado, mayo 23, 2009

SMS

Lo intento pero fracaso. Soy demasiado viejo para esto. Prefiero los olores, las miradas, los roces de piel, las sonrisas, los gestos. Nada me dicen estas palabras atrapadas en pantalla. A menudo me escapa su intención. Las leo pero sólo entiendo algo muy sencillo: es preferible el silencio a esta falsedad de los mensajes de celular. Necesito y prefiero el uso de mis sentidos para saber que allí hay alguien. Por favor, no más SMS.

martes, mayo 12, 2009

¿Dónde quedaste?

Añoro ese silencio que solía habitar. El decir de los demás eran barcazas cuyos viajes me obsequiaban saberes y placeres. En aquel entonces no había necesidad ni exigencia de decir. Aquel silencio me alimentó por años. Hoy encuentro demasiado ruido, “demasiada interferencia en la emisión”, como dice la canción. A fuerza de ruido ayuno me quedo. El ruido me consume sin miramiento. ¿Dónde quedaste silencio inspirador?

domingo, mayo 10, 2009

Viejas palabras. Palabras dirigidas a estudiantes de secundaria por su participación en la revista Universidad de México. Octubre 2003

Para los alumnos de la secundaria “Antonio José de Sucre”

Es para nosotros, los que hacemos la revista Universidad de México, un verdadero placer estar aquí, con ustedes, alumnos, familiares, maestros y autoridades de la escuela secundaria “Antonio José de Sucre”. Conocer gente nueva siempre es un placer. Sin embargo, este placer aumenta cuando con esa gente –en este caso, los alumnos del Taller de Artes Plásticas impartido por Miriam Aguirre– se ha compartido una viaje tan valioso como el que nosotros hemos hecho en el número de la revista que hoy nos reúne.

Sé que son inteligentes y se preguntarán ya, desde ahora, cómo es posible hacer un viaje sin conocerse con anterioridad. Pues bien, he allí la magia del arte y la palabra. Porque cada trazo, cada color, cada palabra, cada frase, tiene un mensaje que busca los ojos, los oídos, la atención de los demás. No es lo mismo el dibujo que se queda en el closet ni el cuento que se guarda en los cajones del escritorio que el dibujo que otros aprecian y el cuento que otros leen y festejan. Lo que hacemos tan sólo tiene sentido cuando llega a otros, y más cuando esos otros no son únicamente los que están con nosotros: la familia, los amigos, las novias o los novios. También son los que viven en otros lugares, incluso en otras épocas, con inquietudes, preguntas y gustos muy distintos a los nuestros.

Por eso, cuando ustedes leen un libro o una revista, cuando ven un pintura, un grabado, una escultura; cuando escuchan una melodía o presencian una danza, es decir, cuando ponen atención a lo que otros les quieren decir, comparten sus experiencias, sus deseos y frustraciones, sus alegrías y dolores. De este modo viajan con ellos por los mares de su vida creativa, y si me permiten decirlo, al hacerlo ustedes mismos se vuelven mejores personas, más listas, más sensibles.

Esto es lo que ha pasado entre nosotros. Las ilustraciones que están plasmadas en esta revista, correspondiente al mes de octubre, son producto de su creatividad. Vistas con atención dicen muchas cosas. Lo mismo sucede con los que escribieron los ensayos, cuentos y poemas para este número. También ellos enfrentaron con valentía y creatividad las hojas en blanco en las que después plasmaron sus palabras. Mejor ustedes que nadie saben lo que es eso: pararse frente a una hoja en blanco que hay que llenar de colores y formas. Lo más valioso de todo es que de este diálogo entre desconocidos surgió un bello número.

Ahora otros más, que no son ni ustedes ni los que escribieron ni los que hicimos este número, encontrarán en él mensajes distintos que les ayudarán a pensar y gozar mejor su vida. Porque ésta es, entre otras cosas, la función de una revista. Por lo menos es la función de nuestra revista que desde hace 73 años alimenta el espíritu de quienes la consultan. En efecto, desde antes que ustedes y sus padres nacieran, tal vez desde antes que sus abuelos nacieran, la revista Universidad de México existe. Apareció por primera vez en un lejano noviembre de 1930 y desde entonces ha publicado 628 números. Si pudiesen revisar las páginas de todos esos números encontrarían que en ellas han escrito los intelectuales más importantes de este país e incluso del extranjero. También se darían cuenta que las imágenes han sido hechas por grandes dibujantes, escultores, grabadores, pintores, diseñadores de arte.

Ahora ustedes comparten con esa historia de 73 años la experiencia creativa de dar forma a sus páginas y, en esa medida, un mensaje a muchas personas cuyo rostro jamás verán. No sabemos si con el tiempo alguno de ustedes será un artista reconocido, pero lo que sí sabemos es que para tres mil personas, que es el tiraje de esta revista, ustedes, con sus trazos, les han vuelto la vida más bella. Eso debiera de ser, como lo es para nosotros, motivo de alegría. Alegría y placer que esperamos compartan sus familiares, maestros y autoridades de su escuela. Sabemos que eso puede suceder porque su maestra, Miriam Aguirre, no cabe en sí misma de tanta alegría al ver el esfuerzo que realizaron. Por eso, por el viaje compartido, por el mensaje contenido en sus dibujos: felicidades, y muchas gracias.

Isaac García Venegas

jueves, mayo 07, 2009

Como Superman...

El regreso a la normalidad me sorprende con una actitud inexistente antes de la influenza. Probablemente tenga que ver con el mensaje presidencial. Hoy me siento como deben sentirse los superhéroes: con capa que ondea por ese viento que sólo acaricia a los victoriosos. Y es que ahora, me entero, soy parte de esos legionarios que salvaron a la humanidad. Soldado de primera trinchera, al igual que millones, logré resistir los ataques de tan funesto virus al que, por cierto, hay que negarle capacidad evolutiva (como si no fuera naturaleza). Y gracias a mí y a esos millones y al general que a cada momento demuestra las dificultades que tiene para leer bien unos cuantos párrafos, podemos decirle a todo el mundo: “!Me debes tu vida!”. Esta nueva sensación, como de supreman en el DF, como de Batman en la baticueva de Ciudad Universitaria, como de spiderman en la Torre Mayor, me inyecta una vitalidad muy parecida a las espinacas de popeye, a la poción de Astérix, y me digo: ¡carajo! Es tan bueno ser un elegido de Dios. Porque a decir verdad, como Jesús, ahora gracias a las muy inteligentes y oportunas medidas del Estado mexicano ante la influenza, los mexicanos logramos un nuevo pacto divino que redime a la humanidad de su propia destrucción. ¡Cómo shingaos no!