lunes, julio 07, 2008

Superlativo

¿Qué se hace con un gobierno de declaraciones superlativas como el del DF? Según su decir, prácticamente todos son los “más vulnerables”: los niños, las mujeres, los peatones, los jóvenes, los de la tercera edad. En otras palabras, la sociedad de la ciudad de México es un gigantesco monstruo con pies de barro, “sumamente” vulnerable y eterna víctima de unos cuantos seres aviesos que imponen su ley a cada momento. Amén de que, de ser cierto, no habría novedad en su decir, lo que llama la atención es que lejos de practicar una política con y hacia sujetos, desde el gobierno citadino se aplique una política superlativa que ata a sus supuestos beneficiarios a una vulnerabilidad permanente.

Allí está el caso del News Divine: en vez de tratar a los jóvenes como sujetos, se les trata como delincuentes, sino es que como víctimas de la maldad. En suma, si no se les criminaliza, se les banaliza, lo que no es precisamente mejor. Hay que atender la grabación que hoy se difundió: ¿por qué habría de llevarse la SSP a todos los jóvenes, culpándolos de antemano de algo?, ¿por qué reducirlos a carga (si no caben todos, revisen a algunos, tráiganse a los que quepan)?

El corolario de todo esto es, ahora, la expropiación del inmueble que ocupa “el antro” para establecer un “centro de atención” para jóvenes, del Instituto de Jóvenes del DF. Lo que los jóvenes necesitan no es solamente atención como víctimas o potenciales delincuentes, que los hay, sino como lo que todos ellos son: sujetos. Pero eso se olvida con frecuencia en loor de políticas clientelares de corte moralino. Y sospechosamente valida las exigencias de voces conservadoras que “culpan” a los padres por no estar pendientes de sus hijos. La mojigatería parece hoy ser bien vista en la “izquierda” electoral. Lo peor es que no creo se trate de estrategia o táctica alguna.

PD Por cierto, no veo por qué agradecer al secretario de Seguridad Pública por ofrecer la información necesaria para esclarecer el caso ¿qué no es esa su responsabilidad?

miércoles, julio 02, 2008

Mirad: un diálogo fantasmal

Y estaba yo, soportando las consecuencias de un dolor físico, cuando este fantasma apareció en las sombras de mi cuarto. Su vestimenta, su olor agrio, su espada, sus cuentas de vidrio, su cruz, me hicieron sentir escalofrío. Y fue entonces cuando su monólogo comenzó:

Mirad –me dijo–, mirad lo que sucede en vuestras tierras. Mirad cómo sois felices recordándonos. Mirad a vuestro presidente que propaga la nueva palabra divina de la democracia, la tolerancia y la unidad, mientras a sus espaldas golpean una y otra vez a esos indios mazahuas que reclaman por promesas incumplidas. Mirad que nosotros traíamos la espada antes que la cruz y vosotros traéis el tolete antes que el consenso. Aunque mirad bien, y hallaréis que nos diferenciamos en una cosa, además del tiempo: nosotros obramos según el designio de Dios, en la inteligencia y creencia de traer a esos pobres indios “civilización”. Vosotros actuáis convencidos de que lo mejor es la barbarie, sin el cobijo de la fe. Nosotros dijimos incluso en boca del jesuita preciso: “templar antes que castigar”. Vosotros parecéis decir: “castigar siempre sin templar”.

Después se quedó en silencio, supongo que orando.

viernes, junio 27, 2008

PRD

No creo en el PRD. Creer es una actitud que no se lleva bien con los partidos políticos. Ahora que si lo que importa es lo que pienso sobre el PRD, tampoco hay mucho que decir. Hace tiempo dejó de preocuparme, y lo más importante, dejó de ocuparme. Pero para satisfacer curiosidades, lo resumo: en el mejor de los casos, lo veo como una inicua organización socialdemócrata; en el peor, me lo represento como un gnomo sumiso a un troll priista.

Como todos

Soy como todos: propio del ser humano es el encuentro y el desencuentro. Y al igual que todos, hay algunos encuentros que agradezco y otros muchos que aborrezco; también hay desencuentros que me alivian y otros que me duelen profundamente. Lo que importa es que unos y otros se vuelven “puntos momentáneos” de un caminar que, sea como fuere, marcan. Yo no sería yo sin esos encuentros y todo ese cúmulo de desencuentros que me habitan. No hay misterio en lo que digo. Ya lo decía Octavio Paz, que no es santo de mi devoción: “Cada vida, desde que el hombre es hombre, podría definirse como el juego, no pocas veces cruel, de los encuentros y desencuentros”. Pues sí: series de “x” nos cruzan el alma.

martes, junio 24, 2008

Cadera

Del cielo caes, cual ángel expulsado, empuñando como arma un pedazo azul del orbe. La empuñas para destruir, a cada paso, confines paralelográmicos. No hay escudo que resista arma tan atemporal. Por eso, a cada paso, los cadáveres se multiplican, y en su yacer, parecen adorarte como yo rindo pleitesía a la curvatura del mundo.

sábado, junio 21, 2008

X

Yo sé que es absurdo, pero creo necesario defender ciertas letras. Sí, sí, letras. Por ejemplo, la X. No tanto por reivindicación identitaria (obvia decir que nuestro país carga esa letra como santo y seña), sino por lo que en ella se puede encontrar.

La X señala el blanco a destruir o el lugar de descubrimiento; también expresa el ninguneo. Pero para mí es el símbolo perfecto: el breve punto de encuentro, el punto de reunión, que es a la vez, siempre, el punto de partida, del distanciamiento.

Quizá no exista halago más profundo que éste: eres mi X; a partir de ti, aún en la distancia y evidencia de nunca más volverte a encontrar, te llevo como punto nodal de mi vida....

Insinuaciones urbanas

Por motivos laborales, durante mucho tiempo mi medio de transporte fue el automóvil, esa cómoda caja rodante que aísla de todo: el ruido, la gente, los olores. En un cambio de esos a los que estoy acostumbrado como “obrero intelectual”, ahora mi nuevo trabajo me obliga a desplazarme por metro de la ciudad de México. Aunque no nací en auto, y el metro fue parte cotidiana durante un tiempo de mi vida, regresar a sus andenes y vagones ha resultado toda una sorpresa después de un par de años de no frecuentarlos. Volver a percibir olores, muchos de ellos desagradables; escuchar ruidos, no pocos desquiciantes; mirar a la gente, demasiados cercanos a una belleza tan sui géneris que carecen de referencial estético, ha resultado de nueva cuenta toda una experiencia.

Lo curioso es que al igual que antaño, me asalta la sensación de que es posible esbozar el “alma” de la ciudad a partir de los gestos que se perciben en los usuarios del metro. Sí, en los gestos. Porque cuando se deja pasear la mirada por los rostros que inundan los vagones del metro, se va intuyendo y descubriendo la trama de esta ciudad. Hay rostros de cansancio, de tristeza, de angustia, de alegría, de amor, de pasión, de desesperada necesidad, de ofuscación, de indiferencia, de soledad, de solidaridad, de ingenuidad, de inocencia, de perversión, de locura, de cordura. Galería de gestos que hablan tanto o más de la ciudad que estadísticas, números, medias y modas, que las encuestas. Porque sucede, en efecto, que a veces las palabras y la objetividad del dato duro palidecen ante los rostros que se ofrecen cual álbum del alma citadina.

Pero de todos los rostros vistos, hubo un par que me sobrecogieron hace unos cuantos días. Se trataba de un padre y un hijo; el padre no mayor de los 45, el hijo no mayor de 10 años. El padre tenía piel curtida por el sol, que contrastaba poderosamente con la piel sonrosada de su regordete hijo. La vestimenta del padre denotaba una pobreza que arañaba los linderos de pobreza extrema: toda ella desgastada, y aunque podía observarse que se trataba de ropa de trabajo, su uso reciclado hasta lo imposible indicaba precisamente la dimensión de su pobreza. La ropa del hijo, menos desgastada, tampoco parecía indicar bonanza alguna, no obstante su gordura, muy característica del refresco que suple una dieta balanceada.

Ambos venían extremadamente sucios. El polvo que los cubría era de color verde, por lo que resultaba sencillo darse cuenta que se trataba de un albañil y su hijo que hacía las veces de aprendiz del oficio. Parecían dos pambazos verdes en vagones de metro naranja. Cada uno se deleitaba con unas papas fritas con demasiada salsa Valentina. Ambos se miraban las manos sucias con las que de manera delicada tomaban cada papa para llevársela a la boca. No había reglas de sanidad, ni siquiera la sospecha de que pudiese existir alguna enfermedad por falta de sanidad en las manos. Como si la piel curtida fuese simple reflejo de un estómago también curtido para resistir lo que sea. Había una total ausencia de aquel miedo que muchos tenemos a las infecciones estomacales, a las lombrices, a las solitarias enormes.

De pronto el hijo comentó algo al padre sobre las papas y las manos. Quizá porque sus uñas estaban cubiertas de una plasta verde. La mirada del padre, apenas unos momentos cansada y concentrada en las papas que tenía delante, se transformó de súbito: la ternura se posó en su retina. Abrazó a su hijo y algo le comentó en voz baja; el hijo sonrió y dio a su padre una de sus papas. Difícilmente podría describir con exactitud la sensación que me provocaron: un pequeño oso panda siendo abrazado por un oso Grizzly, ambos llenos de polvo verde, moviéndose por una ciudad inclemente.

Descendí del vagón del metro pensativo. Porque en la base de toda estadística, de toda opinión política, de todo desdén hacia esa masa ignorante del pueblo, se encuentran personas como éstas, con su muy particular modo de vivir y habitar los contextos generales que por todos lados les cruzan, les oprimen. Los índices de pobreza o de desarrollo humano, de competencia o eficiencia, no significan nada si se olvidan estos rostros, estos seres concretos que en medio de su desesperanza económica aún generan actos de cariño, de ternura. ¿Cómo explicar que mientras esos actos existan todavía se puede hablar de resistencia?

A estas personas no se les puede solicitar que solamente tengan “dignidad” en la pobreza, como lo hace esa muy “inteligente” campaña del Consejo de la Comunicación, Voz de las Empresas, que bajo el lema “¿Tienes valor o te vale?” ofrece resignación con dignidad. Ellos son el rostro y el alma de los fríos números de los que en nubes aisladas, no miran otra cosa que su propio reflejo en las ventanas. Los valores reales, como aquel acto de cariño, no son ni pueden ser mercancías recomendadas desde una medio de comunicación masiva como un bien a adquirir.

Como estos rostros hay muchos otros en los vagones del metro. No me canso de mirarlos, incluso hasta con cierta impudicia. Y es que al mirarlos me digo que tras toda teoría, tras cada posición política, tras cada peso que gasto, tras cada palabra dicha y callada, se encuentran estos millones de seres que sufren las inclemencias de un sistema que vive de mercantilizarlo todo: incluido el cuerpo, el agua, y dentro de poco el aire, e incluso los valores: ¿cuánto cuesta un poco de dignidad?, parece sugerir aquel anuncio del Consejo de la Comunicación.

Salgo del metro sintiendo una pena enorme, no por esos rostros, sino por mí. Acuñé para mí mismo el término de “obrero intelectual” para explicar mi condición de siempre segundón en asuntos intelectuales. Ahora me cuidaré de decirlo en voz alta: frente a aquel par de rostros me descubro demasiado lejano a la dimensión del obrero, y no precisamente por estar por encima, sino más bien al contrario. De todas formas una pregunta me hiere: ¿cómo hacerle para pensar y solucionar todo esto, esta pobreza, esta condena a sobrevivir? No estoy seguro, pero creo que no con líderes, sino con la gente. Habría que aguzar el oído para hallar salidas compartidas. El metro dice más de lo transporta.

sábado, mayo 24, 2008

miércoles, mayo 14, 2008

Reiteración

No Denisse, no es que la privatización nos dé miedo, a lo que le tenemos reparos es a la iniciativa privada, particularmente la mexicana y la que se vincula a los intereses petroleros del extranjero. Reparo le tenemos a Bush que hizo una guerra en virtud de intereses similares. Reparo le tenemos a quien, en funciones públicas, se autoprestó dinero para una “casita”, y que hoy pasa por ser el autor de la iniciativa en discusión.

No señor Germán, los que nos oponemos a la privatización no somos “falsos nacionalistas”. Para ello, habría que ser diestro en la hipocresía, como usted y su partido lo demuestran con creces. Usted, señor Germán, debiera dejar de lidiar con los fantasmas del 2006, y sacudirse ese decir autoritario de aspiraciones hegemónicas con que se expresa. Recuerde, señor Germán, que usted es presidente de un partido, no posible sucesor del Papa ni remedo de aquel hombre de bigotito de aciago recuerdo. No señor Germán, no somos “falsos nacionalistas”; somos plenamente conscientes del doble discurso que su partido maneja desde que llegó al poder. Mírese, señor Germán, en el espejo de Vicente Fox, y entenderá usted los motivos de nuestra oposición.

lunes, mayo 12, 2008

Para ti

La memoria, madre, es caprichosa: vuela libremente por los mares de la vida. Y así, volando, depara sorpresas. Mi sorpresa, madre, lleva tu nombre, se asocia a un reloj, y tiene una historia muy larga:

1.
Comienza con un suéter de color naranja, adornado con relojes de manecillas blancos en toda la parte frontal. Es un suéter que usabas con relativa frecuencia hace tiempo. En aquel entonces yo era un niño y con cierta insistencia te preguntaba por la hora que marcaban todos y cada uno de esos relojes que llevabas en el pecho y en el vientre. Sonriendo me decías la hora, pero sobre todo me enseñabas cómo leer la hora: que si la manecilla larga, que si la manecilla corta. Probablemente sea por eso que me gustan los relojes de manecillas: me da igual su diseño, lo que me me subyuga es el recuerdo.

2.
Sigue con las cosas que después aprendí con el reloj de manecillas. Resultó que el girar de esas manecillas indicaban un sentido. Ese aprendizaje no fue trivial madre. Menos rápido de lo que me hubiese gustado aprendí que del sentido dependían muchas cosas: lo mismo las ondas del agua que los pasos de la vida. Hubo un momento en que todo se llenó de sentido, o lo que fue más complicado, caí en la cuenta que a todo había que darle algún sentido.

Lo curioso madre es que en ese aprendizaje también apareció el matiz: en la escuela alguna maestra nos dijo que los quebrados eran fragmentos de un reloj: el primer cuarto era ese pedazo triangular que iba de las 12 a las 3; que dos cuartos ocupaban la mitad de un reloj: de 12 a 6 y así sucesivamente. Lo que en mi caso valió toda una revelación: resultaba que los conjuntos no eran unidades. Con el tiempo madre, lo del sentido se reveló muy complejo. Mírame ahora madre, historiando para desentrañar complejidades y descomponiendo unidades que sólo en apariencia lo son... (acá entre nos, puedo decirte que eso hacen los historiadores).

3.
Continúa la historia con esa vinculación íntima entre tú, el reloj y tu sonrisa que mi memoria elabora de manera arbitraria. Porque en efecto madre, al paso de los años, me encuentro que tu respuesta de entonces sobre los relojes de manecillas tan sólo fue un ejemplo de tu proceder como maestra. Y es que en esta memoria caprichosa, siempre me vienes a la mente dando clases. Quien te vio hacerlo sabe de lo que hablo.

Sólo hasta ahora, madre, cuando termino las clases sumamente agotado, puedo formular con bastante precisión lo que para ti significaba ser maestra. Según lo miro hoy para ti se trataba de algo más que mostrar una técnica u ofrecer un conocimiento: se trataba de compartir un saber. Y eso implicaba todo un conjunto de cosas que iban desde la puntualidad (porque no había que faltarle el respeto a tus alumnas) hasta la convivencia fraternal que de mujer a mujer establecías con tus alumnas. Todavía hasta hoy eres para ellas “la maestra”, la que les marcó con ese saber que pacientemente a lo largo de los años fue construyendo. Y de algún modo lo sigues siendo para mucha gente. ¿Hay madre algún sentido más claro de vida que ese? Eres la maestra que no requiere de salón de clase alguno porque lo tuyo se comparte en todo momento.

4.
Termina esta historia que te cuento madre con un reconocimiento fundamental: no te preguntes tanto de dónde sale esta vena magisterial que me forma. Una parte muy importante viene de ti. Ahora que recibo tarjetas de desconocidas que me califican muy gratuitamente de ángel (a mí, precisamente a mí, que me sé más diablo que ángel), me digo que lo poco o mucho que de acierto tengo en mi proceder magisterial viene de aquella sonrisa, de aquel suéter, y del descubrimiento de los relojes de manecillas blancos que en tu pecho y vientre me indicaban, sin yo saberlo entonces, que parte del sentido de mi vida habría de venir del respeto que hay en toda enseñanza y que la riqueza de toda enseñanza proviene del matiz que uno es capaz de reconocer en uno y en los demás.

5.
Por ti madre, por tu sonrisa, por tu saber, es que uno es en parte como es. Imagino que a estas alturas madre ya sabes que poco importa lo que la madre desea para su hijo; lo que importa en verdad es lo que el hijo alcanza a hacer con lo que la madre le otorgó. En esa valoración personal no puedo decir nada de mí, pero sí mucho de ti. Y por eso celebro que seas mi madre.

jueves, mayo 08, 2008

Para reír

Con más disciplina que ganas leo los periódicos. Pese a mi estado de ánimo, encuentro cosas que me hacer reír a carcajadas. Por ejemplo, una nota que aparece en el periódico El Universal, en su versión digital, referente al PRD y la propuesta de Cuauhtémoc Cárdenas de volver a realizar la elección de la dirigencia nacional de ese instituto político (8 de mayo de 2008).

Afirma la nota que Alejandro Encinas se niega a declinar a sus aspiraciones de dirigir el partido del sol azteca. Propone el diálogo entre todos los "actores políticos", entre ellos, dirigentes, candidatos y presidentes para lograr una salida de fondo "al problema que evidencia que el PRD ya cerró un ciclo de su vida política, ya agotó el modelo de vida trival".

La nota es una joya: primero, porque "todos los actores políticos" son fundamentalmente sus dirigentes, candidatos y presidentes, es decir, los que traen al partido en el desastre que ahora es. Como siempre, la militancia bien gracias. Segundo, porque lo "trival" además de inexistente, resulta sugerente: que el PRD se deje de ese modelo de vida trivial que le caracteriza es una idea que es necesario valorar en su justa dimensión. Aunque si Encinas se refería al "modelo de vida tribal", ¿cómo podría haberse agotado ese modelo si él mismo desea que dialoguen los representantes más conspicuos de las tribus para salir al paso del desastre que es el partido?

En fin, que el periódico depara muy buenos momentos.

miércoles, abril 30, 2008

Otra vez, no a la privatización del petróleo

Oponerse a la privatización del petróleo, sea abierta o encubierta, con rango constitucional o simplemente reglamentario, no es mero capricho ni es producto de la ignorancia, como tanto insisten algunos comunicadores. En este país por experiencia se sabe que la distancia entre lo dicho y lo hecho es prácticamente insalvable cuando de políticos y empresarios se trata. Mal que le pese a cualquiera que se tenga memoria de los múltiples atracos arropados de promisorios futuros que ha padecido este país. Memoria sí. Es por eso que se desconfía de lo que dice Felipe Calderón y todos los defensores de la reforma petrolera. ¿Cómo no desconfiar si el mismo Calderón dio muestra palmaria del uso de recursos públicos para intereses privados en Banobras?, ¿se nos puede culpar de recordar que como su titular se autoprestó tres millones 100 mil pesos a mediados de julio de 2003?

Sin ánimo de eximir a Calderón, entre otras cosas porque no hay manera, su proceder en aquel entonces fue, digamos, estructural. Así es el capital y así es la iniciativa privada. El beneficio propio es su sino. Al capital no le interesa otra cosa que no sea el capital. Al dinero le interesa el dinero. Por eso desde antaño el ladrón y el comerciante son la versión más antigua que se conoce del Dr. Jekyll y Mr. Hyde: comparten un mismo cuerpo y pasan de la legalidad al delito en un santiamén.

Hay que recordar que en este país no ha habido un solo proceso exitoso de privatización: el Estado ha acabado siempre por imponer condiciones de privilegio a la iniciativa privada, cuando no ha tenido que recurrir obsequiosamente a su rescate. Así fue con las carreteras, los bancos, Telmex, Aeroméxico… La experiencia muestra que la iniciativa privada es tan fraudulenta y corrupta como lo es el Estado en manos del PRI. Oponerse a la privatización del petróleo en México es, por un lado, negarse a aceptar las “supuestas” bondades de la iniciativa privada, cuyos servicios en México son de los más caros del mundo y de los menos eficientes, pero por otro, es negarse a aceptar que la administración estatal corporativa y corrupta impuesta por el PRI en el país sea la correcta.

Que el PRI y el PAN compartan la idea de privatizar el petróleo resulta explicable por el mismo abrevadero que poseen: la corrupción y la ineficacia. Que el FAP encabece la oposición a esta medida también es explicable, no sólo por obstinación o por terca memoria nacionalista. Sin embargo, lo que importa en verdad, además de negarse a aceptar la privatización, es preguntarse qué hacer con la administración de PEMEX. ¿Cómo liberarle del lastre corporativo en que la sumió el PRI y que tan útil resulta para el PAN? Allí el FAP no parece tener respuesta… La izquierda ha de elaborar esta respuesta.

domingo, abril 27, 2008

Hender

Es ese tu nítido perfil el que ahora hiende mi afán. Su filo, tras cortar el aire, va tras los poros de mi piel, mis venas, el flujo de mi sangre. Por donde pasa mata. Tiempo ha que haces lo mismo. Como si no bastara el haber matado algo de mí la primera vez, regresas obsesionada al lugar del crimen. Es ese tu nítido perfil, que a fuerza de retorno, no deja rastro ni forma aceptable de mí. Al final del día, tu fuerza criminal ya no lastima, pues no da tiempo: cuando pienso en esto ya estás partiendo este corazón del que sólo quedan remedos y cicatrices merced de ese impulso que hace a tu nítido perfil hendir mi afán.

martes, abril 22, 2008

Espejos para el PAN

Con azoro escucho al líder del PAN. ¿Dónde quedó aquel político cuya mesura otorgaba cierta confianza en su decir? Desde la campaña presidencial, su actitud y discurso han subido de tono. La eficacia del argumento, si es que alguna vez la tuvo, sucumbe ahora ante el manoteo y la pontificación. Su enojo ahora es, además de notable, muy visible. Su diatriba contra López Obrador y el FAP es torpe. ¿Quién le ha dicho a Germán Martínez que la clave del diálogo es que se produzca entre quienes tienen ideas similares? Eso se llama soliloquio y es lo que sorprendentemente exige: “El PAN dialoga con quien está dispuesto a aceptar que PEMEX necesita cambiar; el PAN está dispuesto a dialogar con quien acepta que tiene ceder?”. Para Germán Martínez el diálogo sólo es posible dentro del soliloquio del PAN; lo contrario es necedad. Quien tiene que ceder son los otros, no el PAN. Pocas veces se ha visto tan reducido el significado del “diálogo”, que entre otras cosas supone la discrepancia. El totalitarismo anida en estas ideas disfrazadas de solemnidad democrática; el desdén se hace patente cuando el mundo se tiñe de maniqueísmos, como el que maneja Germán Martínez: por México (privatizar el petróleo), en contra de México (negarse a su privatización). ¿Habrá alguien que le recuerde a este individuo lo que significa la política y el diálogo? ¿Habrá alguien cercano que le instruya en lo más elemental: que la virtud del diálogo se da entre quienes discrepan? En épocas menos sabias que las de ahora, un ingeniero ensalzaba la discrepancia como esencia de la universidad: es decir, la diferencia como fundamento de la universalidad. En épocas más cercanas, reputadas como sabias, especialistas del gobierno ensalzan los soliloquios como fuente indiscutible de su saber y acierto. Propongo que inundemos la sede del PAN con espejos. Sus líderes serán felices al verse reproducidos al infinito y seguramente, con la inteligencia que les caracteriza, afirmarán que son la imagen misma de la democracia: pues se verán a sí mismos achaparrados, alargados, deformados, fielmente reflejados, y dirán con inspiración cuasi divina para sus adentros: "mira, soy yo que soy todos; todos estamos de acuerdo conmigo: nosotros tenemos la razón. Este país es tan democrático como lo indica mi imagen reflejada en estos cientos de espejos".

jueves, abril 17, 2008

Petróleo, petróleo

1. Lo que sorprende es que el FAP hubiese podido actuar de modo coordinado si se considera la crisis interna del PRD.
2. La medida de tomar tribunas ha resultado efectiva, no sólo para evitar la aprobación fastrack de la reforma energética, circunscrita al petróleo, sino para evidenciar la inutilidad misma del poder legislativo.
3. Inutilidad porque lejos de la “pureza” del debate legislativo, que tanto exaltan medios de comunicación masiva y senadores y diputados priistas y panistas (reconocidísimos fieles del logos), se ha puesto en evidencia que en el poder legislativo lo que se vive es una lucha atroz entre poderes económicos y sociales, en el que no cabe razón alguna. Una lucha que hoy hace de la "representación" popular un escarnio.
4. Al contrario de lo que señala un “comunicador”, no es el interés económico lo que mueve e la gente del FAP. Ese interés, por el contrario, se halla claramente del lado de los ínclitos senadores y diputados priistas y panistas. Hoy tan defensores de lo que han violado sistemáticamente, unos desde hace 70 años, otros desde hace 20.
5. Cierto es que vivimos en un golpe de Estado. No por las razones que aducen los detractores del FAP, sino porque el capital ha secuestrado al Estado desde hace tiempo. Lo que de una manera muy conciente intenta evitar el FAP es que ese golpe de Estado se consuma. En ese sentido, les asiste la razón.
6. Por eso no deja de ser paradójica la postura de la mayoría de los medios de comunicación masiva: ofrecen argumentos y legitimidad a ese golpe de Estado. De migajas autoritarias se puede vivir muy bien, particularmente cuando lo hacen "modernamente".
7. Independientemente de la opinión que varios senadores y diputados del FAP me merecen, en esta coyuntura política no se puede condenarlos por su actuar, que se inserta en la defensa de una mínima independencia para el país.
8. No a la reforma energética, sí a la transformación del Estado mexicano para que deje de verse a sí mismo como “dependiente pero con dignidad”.

viernes, abril 04, 2008

Escombros

Me gustan los escombros, los espacios derruidos. Concitan la certeza y la duda al mismo tiempo, e impiden cualquier respuesta afable. Quiero decir: al observar escombros se sabe que son restos de algo, pero no de qué ni mucho menos por qué dejo de ser lo que solía ser. Más que metáfora de mi vida y la de mi generación, encuentro en ellos la pregunta que la realidad me escupe una y otra vez al rostro: sabemos que algo fueron pero no lo que fueron ni por qué acabaron siendo el escombro que hoy son. Hay algo de cierto en esta recriminación: nos busco y sólo encuentro los escombros de nosotros.

miércoles, marzo 26, 2008

Lo magnifican

Con ternura leo declaraciones de perredistas a diestra y siniestra. Me matan de ternura. Las cosas se están magnificando, dice alguno, y yo, que casi siempre había reservado la sorpresa para la derecha y el PRI, hasta ahora fuentes inagotables para la crítica, la burla y el sarcasmo, me encuentro con esta declaración que me saca lágrimas de compasión. Porque según tal declaración no es que en el sol azteca haya prácticas repudiables, sino que se magnifican. Es decir, si no se magnificaran serían como tropiezos nimios simpáticos y lindos para la anécdota de cantina.

Se magnifiquen o no, lo que nuestros ínclitos perredistas pierden de vista es que para un simple mortal es probable que todo lo que se dicen en acusaciones de diverso tono los punkcinas y los emortegas sea real. Y esto no quiere decir en modo alguno que por tal motivo se piense que el PRI o el PAN sean mejores: quiere decir que el PRD es tan “pior” como los otros.

domingo, marzo 23, 2008

Una glorieta para el PRD

Me parece que el partido del sol azteca bien podría imitar a las tribus urbanas: irse a una glorieta y firmar la paz entre los punkcinas y los emortegas, para gritar, con entusiasmo: "!ora sí, lucharemos contra el gobierno!". Digo, no más para tomar ejemplos inmediatos...

sábado, marzo 22, 2008

José Joaquín Blanco. Frases. Quijotes

"En una realidad solemne donde los malos ganan con tecnología, contratos, leyes, computadoras, pistolas y bancos, la lona [de la lucha libre] es una bella comedia de caballeros andantes e irremediablemente adolescentes, sin otra lid imparcial que el nostálgico pleito de escuincles a la salida de la escuela"

Semana Santa



Lo pienso y lo pienso. Dios y yo traemos un divorcio inevitable: su infinitud es tan inasible que prefiero la finitud humana, particularmente si es femenina.