sábado, febrero 22, 2014

Palabra del CIESAS. Guillermo de la Peña.

Guillermo de la Peña, investigador del CIESAS Occidente, narra en este programa aspectos decisivos de su vida profesional. Preocupado por entender la diversidad humana, encontró en antropología lo que la filosofía no le brindó. Sus estudios en el extranjero y su trabajo en México, lo han convertido en uno de los antropólogos más importantes del CIESAS. Este programa forma parte de la serie Palabra del CIESAS.

Palabra del CIESAS. Lucía Bazán.

En este programa, Lucía Bazán, reflexiona sobre la antropología urbana y el aspecto útil de la antropología. Su historia personal y profesional da cuenta de un camino interesante que va de la religión a la antropología. Un vínculo que conviene pensar, reflexionar e historiar porque es parte fundamental de cierta antropología mexicana. Este programa forma parte de la serie Palabra del CIESAS.

Palabra del CIESAS. Jorge Alonso.

Uno de los antropólogos más conocidos en el Occidente mexicano y en el país, Jorge Alonso nos habla en este programa sobre su vida y dos temas que le son caros: el riesgo que supone la mercantilización de la antropología y la necesidad de repensar la democracia (al estilo Castoriadis). A través de este programa, que forma parte de la serie Palabra del CIESAS, también podemos conocer parte importante de la descentralización del CIESAS.

Palabra del CIESAS. Roberto Melville.

A través de este programa, dedicado al antropólogo Roberto Melville, nos encontramos con la fascinante y en no pocas ocasiones dolorosa historia latinoamericana.  En Melville se dan cita múltiples tensiones de esta historia. Su pasión "libresca" lo vuelve uno de los promotores más destacados de colecciones y revistas dentro del CIESAS.

Palabra del CIESAS. Elena Azaola.

He aquí el programa dedicado a Elena Azaola dentro de la serie Palabra del CIESAS, producida y realizada por el Laboratorio Audiovisual del CIESAS. Elena Azaola es conocida por sus estudios sobre un conjunto de problemáticas relacionadas con la delincuencia, la represión y la explotación. Su mirada, "a caballo" entre distintas disciplinas, es de lo más interesante.

Palabra del CIESAS. Andrés Fábregas.

Ahora comparto el programa dedicado a Andrés Fábregas de la serie Palabra del CIESAS. Un antropólogo fundador de instituciones relevantes, partícipe del movimiento estudiantil de 1968, y que gracias a su dedicarse a el Rebaño Sagrado de las Chivas, abrió el tema del deporte, particularmente del fútbol, a la mirada de la antropología.

viernes, enero 31, 2014

Palabra del CIESAS. Teresa Carbó.

Ahora comparto el programa dedicado a la investigadora Teresa Carbó de la serie Palabra del CIESAS. El programa es interesante porque a través de la vida personal de la Dra. Carbó se da cuenta de un momento peculiar en la historia latinoamericana, particularmente de Argentina, y nuestro país. Así mismo, muestra la fascinación de la investigadora por el lenguaje.

miércoles, enero 29, 2014

Palabra del CIESAS. Héctor Díaz Polanco.

Comparto el programa dedicado a Héctor Díaz Polanco, dentro de la Serie Palabra del CIESAS. En este programa, por primera vez, el destacado investigador del CIESAS cuenta su llegada a México y las derivas de su práctica antropológica. Gracias a esto se comprende mejor sus planteamientos sobre la autonomía indígena y la diversidad cultural.

Palabra del CIESAS. Victoria Novelo.

Comparto el programa de la serie Palabra del CIESAS dedicado a Victoria Novelo, investigadora Emérita del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social. Una de las antropólogas que más ha hecho por la antropología visual en nuestro país.

martes, enero 21, 2014

Palabra del CIESAS. Eduardo Menéndez

Comparto ahora el programa dedicado a Eduardo Menéndez de la serie Palabra del CIESAS, producida y realizada por el Laboratorio Audiovisual del CIESAS (2013). Con motivo de los 40 años de nuestra institución, se hizo esta serie sobre investigadores destacados que han ayudado a definir el perfil de este centro de investigación.



viernes, enero 17, 2014

Palabra del CIESAS. Programa dedicado a Brígida Von Mentz.

Como indiqué en una entrada previa, el Laboratorio Audiovisual del CIESAS produjo y realizó la serie Palabra del CIESAS que en su primera parte consta de 14 programas. En esta ocasión, anexo en esta entrada el programa dedicado a Brígida Von Mentz.

jueves, enero 16, 2014

Palabra del CIESAS. Programa dedicado a Salomón Nahmad

Comparto el programa de la serie Palabra del CIESAS dedicado a Salomón Nahmad. Esta serie, cuya planeación, producción y realización comenzó a finales de 2010, consta de 14 programas en su primera etapa, que se concluyó en 2013. Originalmente pensados como parte del 40 aniversario del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social. Sin embargo, por motivos ajenos a nosotros, la serie hasta el momento no ha sido publicada. Así que aprovechamos estos medios para difundir el trabajo hecho por el Laboratorio Audiovisual del CIESAS.

Palabra del CIESAS trata de las historias de vida de destacados investigadores de esa institución que han contribuido al prestigio que ésta tiene en el país y en el extranjero. Lo interesante es que a través de estas historias de vida, desde distintas perspectivas y ángulos, se cuenta parte de la historia de la antropología mexicana y ciencias afines en la segunda mitad del siglo XX.

Es necesario subrayar que la serie completa hubiese sido imposible sin el apoyo económico del CIESAS y el trabajo comprometido de Patricia Balderas, Eric Moncada, Martín Díaz, Georgina Gama y más recientemente Emiliano García, junto con el apoyo de diversos prestadores de servicio social que nos han apoyado entre 2010 y 2013. La serie estuvo coordinada por Ricardo Pérez Montfort e Isaac García Venegas.


martes, diciembre 31, 2013

Optimismo de fin de año.

Seré un buen optimista: pásenla cachetonamente el día de hoy y disfruten de la memoria que tienen de este año que concluye y de los previos que vivieron. Pásenla rico, gocen hoy, acumulen fuerza, hígado y serenidad. Lo que se viene es un alud. Y habrá que definirse: en las trincheras o escondidos por comodidad o por miedo. No es difícil saber la opción de muchos. Pero lo uno y lo otro nos desgastará, nos confrontará, nos llevará justo a los puntos extremos en los que nos volveremos irreconocibles, incluso para nosotros mismos. Difícilmente volveremos a reunirnos en torno a la apacible fogata de la indiferencia: la solidaridad y el odio harán de las suyas. Abracen, besen, sean sinceros. Por lo menos hoy. Ahí viene la plenitud de la guerra que nos declararon este mes.

martes, diciembre 24, 2013

Hay que insistir

Hágase a un lado la idea del nacimiento de un mesías y piénsese que quizá, solamente quizá, hace mucho tiempo, nació un individuo que al paso de los años enloqueció bastante. Algo así como un Quijote poco más de mil seiscientos años antes. Entonces, hoy, dos mil trece años después, la pregunta obligada es si ese tipo de locura ha desaparecido de la faz de la tierra. Porque lo que prevalece es la barbarie más absoluta que necesita de cuanto mesías (con sus iglesias, biblias, instituciones y palabras divinas) sea posible para hacer de la resignación la divisa de la vida social. Entonces, quizá, hoy se podría celebrar aquella locura desmitificadora, rebelde, desafiante en cualquiera de sus formas concretas. Enciéndase la fogata o la chimenea, hágase a un lado cualquier mesías, préndase el fuego de la locura. Y reparta abrazos y besos y sonrisas. Hágalo confiado: como lo han hecho los locos de todos los tiempos.

martes, diciembre 10, 2013

Serial

1. No hay Estado cuando el monopolio legítimo de la violencia es inexistente. Como en México.

2. No hay Estado cuando el territorio es parcelado entre particulares nacionales y extranjeros. No hay Estado cuando playas, montañas y subsuelo “pertenecen” a empresas trasnacionales. No hay Estado cuando lo público es confundido con el interés privado de estas empresas. Como en México.

3. No hay Estado cuando el gobierno no gobierna con y para el país sino sobre el territorio y para el interés privado. No hay Estado cuando el gobierno decide ser administrador del expolio en favor del interés privado. Como en México.

4. No hay Estado cuando se expulsa a la población de su lugar de origen. Poco importa si los expulsados se van al extranjero de forma legal o ilegal o si se desplazan hacia otras ciudades del mismo país. Como en México.

4. No hay Estado cuando se sustituye la mitología de una única historia por el deliberado olvido de todas las historias en medio de una fútil y estruendosa verborrea institucional. Como en México.

5. ¿Cómo respetar y por qué afanarse en respetar lo que no existe? Como en México.

miércoles, diciembre 04, 2013

¡Que país!

Una reforma que afirma que la educación es responsabilidad de todos (salvo del Estado que se desentiende de ella para dejarla en manos particulares, ansiosas de evaluar y cobrar todo). Luego otra reforma que al precisar lo que ha de entenderse por terrorismo postula una amenaza contra toda disidencia (y esto al Estado sí le importa, pues es el recurso legal para reprimir). Después otra reforma que decide centralizar la democracia (que también importa al Estado, porque requiere la justificación política precisa para reprimir legalmente a la disidencia). Por último, la reforma energética que pone en manos privadas los recursos energéticos del país (al Estado le interesa esto, en tanto que es representante del interés privado que hace uso de todos los recursos del interés público).

lunes, noviembre 25, 2013

No hay que cejar

De las estadísticas hay que desconfiar. No por falta de rigor de quien las hace, aunque a veces esto es evidente, sino ante todo porque la luz que arrojan los datos tiene siempre su contraparte oscura. Es lo que sucede con las estadísticas referidas a la violencia contra las mujeres en México. Muchas no denuncian la violencia que padecen, o lo que es peor, ni siquiera se dan cuenta de que viven en ella. Desgraciadamente a menudo parece suficiente con que no exista violencia física o sexual para volver aceptable y hasta normal todos los otros tipos de violencia: la verbal, la sentimental, la laboral, la económica, etcétera.

La experiencia personal no ayuda tampoco a darse una idea de la dimensión real del problema. Sin embargo, contribuye a intuir su extensión. A lo largo de mi vida he sabido y visto el ejercicio de la violencia contra las mujeres en los lugares menos esperados, por ejemplo, la universidad. Se supone que la educación, particularmente la superior, debiera volver inexistente esta y otro tipo de violencia en quienes ostentan algún titulo universitario. Pero no es así. Incluso, en ocasiones, pareciera que el título da derecho a ejercerla. Vale la pena preguntarse si esto puede explicarse como un fallo de la educación universitaria misma o si es algo que le trasciende.

No hay respuesta sencilla a tal pregunta. Es en extremo difícil pedirle a la universidad, sobre todo a la universidad de masas, que haga milagros. Aunque está en el ámbito de su competencia hacer todo lo posible por instruir a sus miembros en no ejercer la violencia en contra de las mujeres, no parece que sea su razón de ser sustituir otras instancias sociales encargadas de educar cívicamente a la población o en su defecto aquellas que están allí para prevenir y castigar si eso llega a suceder.

Para el caso mexicano, el problema reside sobre todo en estas otras instancias. Me refiero a la educación primaria y secundaria y a la vida familiar. Es allí donde, desde la edad más temprana, se debe inculcar el respeto absoluto a la libertad y voluntad femeninas y a la igualdad con que debe tratárselas. Y al mismo tiempo, corresponde al Estado garantizar la prevención y en su caso castigo sin contemplaciones a quien ejerza violencia contra ellas y en general contra la población.


Así, el hecho de que la universidad exista este y otro tipo de violencias, pone en evidencia el múltiple fracaso en los más diversos niveles de la vida social mexicana. Cuando la violencia aparece, de la cual la física es quizá el corolario de un conjunto de violencias cotidianas, lo que se muestra impúdicamente es la debacle de todas las instituciones mexicanas. De aquí que la lucha en contra de la violencia que se ejerce hacia las mujeres se lleve a cabo en los más diversos niveles: en el institucional, en el social, en el cultural, en el educativo, etcétera. Es la misma lucha que ha de ejercerse contra toda violencia, de cualquier tipo, hacia cualquier ser vivo. No sabemos cuánto tardará esta lucha en cuajar. Hoy, dice La Jornada que 47 por ciento de las mujeres mexicanas ha sufrido violencia de pareja (agresión emocional, económica, física o sexual). He aquí el dato de cuánto falta en esta lucha, aún desconfiando de los datos. No hay que cejar.

miércoles, noviembre 20, 2013

Habría que usar un moño negro este día

Hay que aceptar que “volver a pasar por el corazón” no es suficiente. Aunque recordar cuando prevalece el olvido es en sí mismo un acto valioso, es insuficiente. Además, el acto se empobrece notablemente cuando se convierte en un evento institucional que se fija cual ritual cívico carente de significado o se le deja al garete del capricho “político”. Nada de eso es suficiente.

Quizá lo primero que es necesario aceptar es el asesinato de la Revolución mexicana. Sí, asesinato y no muerte. Porque no es que haya muerto de “muerte natural”, como Octavio Paz decía de la revolución, así, a secas, para referirse al “socialismo realmente existente”, sino que la asesinaron los que gracias a ella se instituyeron como gobierno. Después, la volvieron a asesinar los gobiernos panistas, con su embestida contra cualquier aspecto laico de la vida social y política. Y ahora, un gobierno carente de perfil alguno, el que sea, la vuelve a asesinar con sus ciegas convicciones neoliberales.

Asesinada, desmembrada, cremada, esparcidas sus cenizas, parece haber una voluntad institucional de olvidar que este país, en muchos de sus mejores aspectos, es el resultado de aquella revolución de principios del siglo XX. Y no tanto por gana de los vencedores, sino por esfuerzo de la bola, de los de abajo y los varios proyectos que lograron consolidarse y constituirse como vida corriente en este país. Si los actos conmemorativos y académicos no recuerdan esto, se quedarán en lo que son: misas que yerran en lo fundamental.

Tal vez lo segundo que habría que aceptar es que urge simbolizar una lucha en contra de este olvido total o la administración del “volver a pasar por el corazón” institucional. No estoy seguro que sea a través de historias escritas ni de conferencias ni de películas. Seamos honestos: eso no pasa de los sectores medios ilustrados que, por supuesto, se sienten una comunidad. Muy probablemente en cierto modo hace falta aquello que en su momento Roger Bartra exigía al gobierno panista y a la centro-derecha: nuevos mitos. Probablemente nos falte simbolizar esa lucha, crear los símbolos que se vuelvan mitos y/o que refuercen los otros mitos muy nuestros: Zapata, Villa, la bola.

Debiéramos ponernos hoy un moño negro con las siglas 20N o algo parecido. Reconocer  que hay una víctima, mostrar con ello nuestro luto y también nuestra gana de dar esa lucha contra el olvido o la administración del recuerdo institucional. Ese moño nos ayudaría a reconocernos como comunidad y nos obligaría a ejercer la memoria y encender en nosotros la llama casi extinta de la idea de la revolución. Un moño negro nos ayudaría a tener presente el “instante de peligro” en el que estamos y quizá nos ayudaría a simbolizar lo que sucede en el país. Además, de alguna manera, otorgaría una identidad a estos pequeños incendios que se ven por todo el territorio nacional.


Por lo pronto, hago mi moño negro. Falta el logo propiamente dicho del 20N, pero andando el tiempo aparecerá el diseñador que lo haga. Tenemos muchos 20N por delante.

miércoles, noviembre 13, 2013

De mestizaje a mestizaje. Intervención en Quito, Ecuador.

Aquí, mi intervención en Quito, Ecuador. Por si les interesa.




lunes, noviembre 04, 2013

¿A qué vas?

Desde tu muerte hace tres años y cuatro meses, te he soñado tres veces. El más reciente es de hace tres semanas. Ya vi: muchos tres.

Te volví a soñar en el mismo lugar, ese puente peatonal de piedra que pasa sobre un río. No ubico el lugar pero estoy convencido es europeo. El entorno es brumoso por el frío. A la distancia un ciudad inconfundiblemente europea. Estás allí, erguido, observando la ciudad. En esta ocasión traes esa gabardina blanca que dejaste en casa cuando mi examen. Pienso que hasta muerto eres elegante.

Me aproximo con ese paso desenfadado que acostumbro. Te miro con curiosidad. Para estas alturas no pensé volverte a encontrar. Te saludo, sonríes, conversamos. Te cuento las peripecias del mundo, del país, de lo que tú y tu obra han provocado, gestado. Tu risa y sonrisa, llena de matices, lo dicen todo. La ironía campea por tus comentarios. Me dices que me notas incómodo. Te doy la razón. Ambos sabemos que en ocasiones lo mejor es el silencio. Me siento en medio de un barullo inútil, te digo. Y me acosa la frase del documental que no viste, dicha por un amigo al que quiero y admiro por su terca persistencia: todo lo que sube a la institución baja acartonado. No dices nada en un buen rato. De pronto hablas. Me dices que la incomodidad es un buen síntoma. Te ríes. Pero veo te incomoda lo contado.

Después de otro momento de silencio, suspiras. Te despides. Y ya dándome la espalda, caminando hacia el lado contrario del que llegué, dices, preguntas en voz alta: ¿a qué vas? Yo me quedo petrificado. Sé que no quieres una respuesta para ti, sino una para mí y mi incomodidad.

Tres semanas después de dolores de cabeza puedo responderme. Pero guardo silencio, porque a veces el silencio es mejor.