sábado, enero 23, 2016

Convalecer

Hay algo en el dolor que ata. El dolor físico, y ese otro dolor indefinido que podríamos decir se ubica en el alma. A esta hora, llevo acumulados dolores físicos muy particulares después de la operación a la que fui sometido. Y también dolores del alma. Pero lo que me sorprende es la cantidad de ondas de ternura y cariño que me llegan sea por medio de las palabras y actos, sea incluso por esas extrañas sensaciones compartidas a distancia sin mediar palabra alguna salvo para describir el suceso. Quizá sea esto lo que más me conmueve. Y estas lágrimas que de pronto y sin permiso brotan poco tienen que ver con el dolor y más con esa ternura. En esta muy voluntaria soledad, esa ternura se convierte en agradable cobija del corazón y del cuerpo que envuelve esos dolores físicos. Y así, cobijado, me sorprendo de la actitud de mi mano derecha para con mi izquierda. Recuerdo al Dalai Lama hablando sobre cómo una mano ayuda a la otra cuando está lastimada, no la castiga, no la penaliza. Así la una acarciando a la otra, hablándole con un lenguaje mudo Definitivamente muchas cosas me sorprenden, la mayoría de ellas triviales, pero así es como pasa uno la convalecencia: acostado, solo, pensando, y por fortuna sintiendo demasiado otras tantas cosas, no únicamente ese dolor físico que no cede.

jueves, diciembre 31, 2015

2015-2016

Este ir y venir; el trajín lineal que se detiene y ahoga en el ciclo; la gana de valorar, desear, suponer; la ceguera voluntaria e involuntaria; el ruido que pocas veces halla armonía alguna; las palabras, las dichas y las leídas; los silencios, los ligeros y los pesados; la permanente sensación de fracaso con el terror de saber que lo hecho “se desvanece en el aire”; la soledad, a veces liviana y alegre, otras pesada y devastadora; los muertos, los asesinados, los desaparecidos, que persiguen y corroen el tuétano; el encabronamiento y la furia; los vivos, no siempre agradables; yo, mucho menos soportable de lo que parece. Así los meses, así los días, así las horas. Y sin embargo, cuando cierro los ojos y me concentro en el silencio, hallo en mí los cariños, las sonrisas, las miradas de los que por su muy real gana han querido acompañarme en mi enrevesado vivir. A todos les agradezco; para todos (y cada uno de ustedes sabe que está en esa totalidad indefinida) un abrazo enorme; un abrazo de agradecimiento y de complicidad. Que sin ustedes mi mundo sería mucho más desértico de lo que a veces me parece. Lo mejor para lo que viene.

miércoles, noviembre 25, 2015

Arrojemos todos la primera piedra

En un mundo carente de sentido ni la moral se salva. Obsérvese cómo la moral, convertida en mero discurso sin sustento, se ha vuelto un conjunto de consignas útiles para pontificar al mismo tiempo que condenar y descalificar a los otros. Esto, que hasta cierto punto era frecuente en el ámbito religioso (ya se sabe, creyentes de una religión pero no practicantes de la misma) hoy es común en la política, la economía, la academia, la cultura y un largo etcétera. Funcionarios, políticos, empresarios, religiosos, académicos, intelectuales, etcétera, sacan su espada para cercenar la cabeza de sus enemigos, adversarios, contrincantes, competidores, santiguándose primero, bañándose en un pudor y una pureza de la que carecen en su vida cotidiana después, para luego acusar en los otros lo que en ellos es santo y seña. No todos es cierto, pero sí una creciente mayoría lo hace. Lo interesante es que hoy la moral es atractiva porque remoza el vacío y vacuna contra la pesada tarea de pensar críticamente la realidad. Arrojemos todos la primera piedra para que entre descalabrados y ciegos nadie note la bajeza del procedimiento ni tampoco lo muy mal habido. Esta y no otra es la nueva consigna de los tiempos. Y los espectadores aplauden a rabiar entre más sangre haya, porque después de todo, si no hay sentido en la vida, por lo menos que haya espectáculo.

miércoles, noviembre 11, 2015

domingo, noviembre 01, 2015

Una calaverita.

La Parca muy alebrestada estaba,
porque el día de muertos se aproximaba.
Muy emocionada ella bailaba,
porque pronto visitaría su república tan amada.

En la espera a que llegara el día,
la Parca vio que la Llorona por allí venía.
“Llorona de mis días, qué te pasa, que te veo más afligida”.

¡Ay Parca adorada, de esa tu república tan querida, vengo yo este día!
De esa república, Parca mía,
¡no queda ni una chirimía!

¡Ay Parca mía!,
en esa república tan querida,
¡la gente no muere un día,
sino que es desaparecida!

Mis lamentos ya no alcanzan para tanto Parca mía,
porque creo que ni tú a los miles que son hallarías.
No vayas a tu república tan querida, Paraca mía,
que sin oficio ni beneficio ni allí te querrías.

Llorona de mi vida,
tremenda noticia llega de tu boca querida.
Pero Llorona mía,
sin una ofrendita vivir no podría.
Es la hora de cambiar Llorona mía.
Seré delincuente priista
en esa nueva y terrorífica monarquía.

miércoles, octubre 28, 2015

Pronunciarse no exime de asumir las consecuencias

En las actuales condiciones, pronunciarse por cualquiera de los candidatos a la rectoría de la UNAM es aceptar de hecho que la forma de esta designación, con todas sus implicaciones, es la correcta. Puede argumentarse que formalmente el mecanismo ideado hace décadas para designar un rector en la UNAM es adecuado en tanto que, por un lado, salva a la máxima casa de estudios de ser rehén de sus propios grupos políticos, particularmente de los que apelan a estrategias de presión para obtener sus prebendas, y por otro, establece un mecanismo de diálogo y negociación con su principal fuente de financiamiento, esto es, el gobierno federal. Sin embargo, esta argumentación es dolosa porque deliberadamente ignora que, de hecho, amparados en este mecanismo, varios grupos políticos se han enquistado en el poder universitario (la Junta de Gobierno es su muestra más clara), y que a menudo ese supuesto “diálogo” es en realidad un sometimiento a las directrices del gobierno en turno. De aquí que el tema de los méritos universitarios para ser rector sea lo de menos frente a un “oficio político” que pueda representar con eficacia ciertos intereses ante la comunidad universitaria y no, como cabría suponer, los intereses de la comunidad universitaria frente al resto de los intereses. Por esta razón, los universitarios (investigadores, profesores, trabajadores y estudiantes) inciden escasamente en esa designación. Después de todo, no son sus intereses los que están en juego sino los intereses de esos grupos políticos, y por sobre todas las cosas, los del gobierno federal.

Incluso, haciendo gala de una ingenuidad atroz, podría decirse que no está del todo mal que el gobierno federal tenga su incidencia dentro de la UNAM, puesto que de él proviene el dinero. Semejante argumentación incurre en el error de equiparar la lógica económica con la dinámica académica y la lógica y alcances del saber. Por debajo de este error, además, se ignora el hecho de que “el gobierno” no es una abstracción, sino que representa a su vez un conjunto de intereses que, en el caso de México, está a favor del negocio y el capital. Por esta razón, para ellos, la educación –de cualquier nivel– no es una inversión sino un gasto que es necesario justificar en función de evaluaciones, viciadas todas ellas. En este sentido, la tentación de arrojar la UNAM (la universidad más importante de este país y del continente americano) a la lógica del mercado, el negocio y la mercancía es enorme y hay muchas presiones en ese sentido. Como lo ha demostrado la educación privada, que más allá de su dudosa calidad lo que tiene de característico es la “adaptabilidad” al mercado, ella, la educación, es un negocio jugoso. La UNAM, además de ser molesta por su enorme calidad, podría ser un gran negocio, no cabe duda. Lo único que hay que hacer es minar su espíritu público con “oficio político” y con la ayuda de todas esas políticas que hasta ahora se han llevado a cabo dentro de la propia institución para minar la solidaridad entre la comunidad misma, evitando de esta manera una respuesta en conjunto a todo aquello que la pone en riesgo. El hecho de que en este proceso se hayan inscrito 16 candidatos y la Junta de Gobierno haya aceptado a 10 de ellos es evidencia de esta fragmentación, al parecer ya irreversible.

Como es evidente, desde los medios de comunicación masiva, que se sabe no son independientes, hay una orquestada y masiva estrategia de apoyo a uno de los candidatos. Dejando de lado su escaso lustre universitario, es claro que el énfasis implícito de su candidatura es su supuesto “oficio político” por haber fungido como funcionario de tercer nivel en el actual gobierno federal. Y ese es el problema: claramente su “oficio político” es el que requiere y necesita el gobierno federal ante la UNAM. Podría discutirse largamente en torno a su experiencia universitaria (director de un Instituto de 15 investigadores) y si su “oficio político” le da para una institución que es mucho más amplia y compleja incluso que cualquier subsecretaría de Relaciones Exteriores. Pero esa discusión es inútil. Porque de lo que se trata, en realidad, es de la colisión de dos intereses irreconciliables: los del gobierno federal ante la UNAM y los de la comunidad universitaria, que debieran prevalecer ante cualquier otro interés. Lo de la UNAM es el saber,  la academia y su incidencia en la sociedad, en favor de la sociedad misma y no única y exclusivamente en favor del mercado y la acumulación de riquezas.


Pronunciarse, ahora, por cualquiera de los candidatos a rectoría es, con dolo o sin él, aceptar que es la forma correcta de designación, con todas sus implicaciones.

domingo, octubre 18, 2015

A escoger. Rompecabezas mexicano.

1. El Chapo logró “comprar” su impunidad total: aparecerá “muerto e irreconocible”.

2. El gobierno federal, en la intentona de salvaguardar su deteriorada imagen a raíz de la “filtración” del video de la fuga del Chapo que deja al descubierto la podredumbre de las instituciones, se inventa la inminente captura del capo.

3. Ante la filtración del video de la fuga del Chapo, el gobierno federal se ve en la necesidad política de romper su pacto con el capo y decide “sacrificarlo”.

4. Hay al interior del cártel una escisión que facilita el sacrificio del Chapo.

5. Estados Unidos presiona al gobierno federal montando un renovado acto de fuga del Chapo, esta vez herido.